A pesar de dedicarme a la vanguardia abstracta,

mi respeto por el arte clásico es inmutable.

He desarrollado un profundo trabajo en escultura figurativa por encargo, disciplina que considero el corazón de mi oficio.

Modelar la figura es un ejercicio técnico que mantiene viva mi sensibilidad espacial y mi conexión con la tradición.

Esta habilidad práctica nutre mi visión abstracta.

Por ello, el trabajo de encargo es una parte esencial y disfrutable de mi carrera como escultor.